De Exilio

I

La memoria


Debajo de la memoria sobornada,
de la desnutrida piel de la nostalgia,
mis huesos escamados
prosiguen su viaje hacia la deserción.

Un liviano cuerpo, a pesar de mí, camina.

No hay más verdad que la frontera.

II

Aletearán los pájaros

Aletearán los párpados,
como pájaros sin jaulas,
sin barrotes de lápidas.

Sin la despojada matriz de las pupilas
en la mirada última,
recuperaré el milagro de la vista.

Los ojos celebrarán el buen paisaje.
¡Otra vez, otra vez el color de mi calle!





III
Es mi hogar

El exilio es mi hogar
con ojos tristes.
La frontera, mi patria sin orgullo.

El traicionado llanto de las fotos
me demora la mano
por las sienes.

He malgastado la memoria.