Éramos todos inmigrantes

Eran inmigrantes,
un pedazo de exilio con frontera,
un exceso de pájaros de asfaltos,
una esquirla de callada guerra .

Un poquito de cielo amaneciendo,
con vocación de júbilo y de tregua,
una redención de los ensueños,
una ferocidad de la paciencia.

Éramos todos inmigrantes,
todos trazumábamos ausencias.
Suicidas de amor y con bastones
de moderado orgullo por la acera.

Ávidos por túneles de partos,
a los tumbos y a tientas,
con los ojos de cobre por el llanto
y la risa de ámbar y sedienta.

Éramos todos inmigrantes,
que con manos de luz y rabia buena
íbamos hilvanando en el silencio
la mirada hacia atrás, huella por huella.