Callada y morena

Yo he tocado fondo,
como ya me he muerto, he nacido eterna.
No quiero deseos desear sus labios.
No quiero este enjambre que en mis manos tiembla.
Sólo este silencio de dique y cerrojo,
de badajo y luna, golpea y golpea.
Como un rictus nuevo,
como una sentencia en mi mudez nueva.
Y usted que me mira y acaso sonríe.
Y usted que me quiere callada y morena.
Lo efímero , el agua, lo fugaz del día.
Me cuelgo del aire, del instante apenas.
No…Yo ya no quiero carne perfumada….
Intento….el escudo, la lanza, la tregua.
Usted me intimida y araño la asfixia.
Yo no quiero urgencias
y mi voz se quiebra como un timbre roto
y vacío tanta garganta secreta.
Y usted que me mira.
Y usted que me quiere callada y morena.

Mi grito es antiguo,
medieval , mi vientre que mata las brevas
y hago un duelo dulce
con palabras de humo que ya no son ciertas.
Me armo de silencio
y anudo fatigas de asfalto con penas.
Y como aun respiro,
perdono a mi muerte y al adiós. Mis venas
trafican su sangre con héroes de acero.
Y usted que me quiere callada y morena.

No cuento con tiempo.
Quiero ser un muro, sin muslos alertas
como estos que ahora
como ciervos tibios de rubor me sesgan
y los pechos dejan soles arrobados.
Y en mis pechos dejan llagas de cereza
que se ofrecen amplias de futuros dientes
y yo finjo siempre que no me doy cuenta.
Y usted que se obstina y me invade el silencio.
Y usted que me quiere callada y morena.


Mezquina de amores,
vengo de tan lejos a vivir de piedra.
Y usted va asolando , rompiendo mis vallas,
y ya no resuelvo esta boca abierta
que ávida, indócil, se muerde y se expone
como vientre fértil, como oquedad nueva.
Usted no respeta la mudez que estreno
y cabalga y mata mi impiedad excelsa
y derriba templos mientras yo no hablo.
Y usted que me quiere callada y morena.

La sombra fue invicta,
soñando hace mucho y maté las estrellas .
Mi costado bello se murió implorando
y yo ya no quiero mi parte más tierna.
No soy. Yo ya he sido. Soy otra y soy fuerte.
No quiero aquel llanto que moja las hierbas.
Y usted me hace hierbas y entonces me quedo,
mojada y expuesta, mojada y sin piernas
para huir de nuevo. Su amor me da rabia.
Y usted que me quiere callada y morena.

¡Que lástima el labio
que busca su aljibe , que hiende la fuerza!
¡Que atroz el cadalso de su acecho cauto
volviendo mi torre de homenaje, arena!
Y agita pupilas y abisma mi boca
con la sed sin jarra , mi humedad aumenta.
Y como el silencio me arrojo a la tarde
y callo y no lloro, no quiero y voy ciega,
rogándole al aire que usted no se acerque.
Y usted que me quiere callada y morena.



Un día hace mucho me quedé sin sangre.
Pidió agua la herid y hubo sal con leña
para mi abertura. Me arranco los ojos
para no mirarlo, y camino a tientas.
Altiva de viejos honores, le ruego…
No…no me permita que llegue y lo quiera.
Vengo del exilio , vengo del silencio.

Vuelvo del suicidio que maté en mi cuello
cuando abrí la tierra, yo la dejé abierta.
Por eso me alejo. Y usted no pregunta.
La amnistía tarda. Hay sitio y hay guerra
entre mi osadía de vencer la muerte
y su amor atila pisando mi huella.
No debo quedarme. Indulte mi tiempo.
Vengo des destierro pero usted me espera.
Mi mudez ya llora pero no me marcho…
Y usted que me quiere callada y morena.